Emilie Flöge: La gran musa de Klimt y un referente en la moda.


Emilie Flöge era hija del maestro ebanista y fabricante de pipas de espuma de mar Hermann Flöge (1837-1897), y se inició primero en la costura. En 1895, Pauline, su hermana mayor, abrió una escuela de costura donde Emilie trabajaría. En 1899 las hermanas ganaron un concurso de costura y aceptaron como pedido la confección de un vestido de batista para una exposición.
Más tarde, Emilie se convirtió en diseñadora de modas y fue a partir de 1904 cuando comenzó a tener éxito, junto a su hermana Helene, como empresaria, con la apertura del salón de alta costura vienés Schwestern Flöge (Hermanas Flöge) ubicado en la Mariahilfer Straße (una de las calles comerciantes más importantes de la ciudad).

En este salón, diseñado por el arquitecto Josef Hoffmann siguiendo el estilo modernista, Emilie presentaba colecciones de moda muy del gusto de la Wiener Werkstätte. En sus viajes a Londres y a París, se informaba de las últimas tendencias de moda acercándose a Coco Chanel o a Christian Dior. Llegó a tener hasta ochenta costureras en los periodos de más demanda.
Después del Anschluss en 1938, Flöge perdió a sus principales clientes y tuvo que cerrar su salón, en otro tiempo lugar de reunión obligado de la moda de la sociedad vienesa. A partir de 1938 trabajaría desde su casa, situada en la en el último piso del número 39 de la Ungargasse. En los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, allí fueron destruidos por el fuego no sólo la colección de ropa de Flöge, sino demás objetos de valor provenientes de la herencia de Klimt (ella heredó la mitad de sus bienes después de su muerte en 1918, quedándose la familia del pintor con lo demás).
Emilie Flöge fue una personalidad fascinante perteneciente a la bohemia vienesa y a la sociedad de finales del siglo XIX. Fue pareja del pintor Gustav Klimt, cuñado de su hermana Helene e invitado frecuente en casa de sus padres; él pintó varios retratos suyos a partir de 1891


Algunos expertos piensan que en El Beso, su cuadro más famoso, Klimt se representa a sí mismo junto a Emilie Flöge. Él también diseñó algunos modelos para el salón siguiendo la tendencia Reformkleidung (que buscaba la libertad de movimiento); pero la clientela de estos modelos "revolucionarios" era limitada, y Flöge se decidió por la moda convencional.

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